Silvia Larrea Cabrera

Escritora de cuentos y novelas

Descubre mis libros, relatos y más sobre mi pasión por la literatura.

Un poco acerca de mí

Me considero una persona muy afortunada. Nací en el seno de una familia culta, rodeada de libros, obras de arte y música maravillosa que revoloteaba activamente por todos los ambientes de la casa. Mamá escribía poesía; papá, cuentos, novelas y poemas. Ellos fueron fundamentales en mi desarrollo cultural; me apoyaron en mis diversos intereses: la literatura, el ballet, la docencia, y hasta en mis estudios de administración que fueron importantes en mi vida laboral.

Empecé a escribir poesía en la secundaria y más tarde me incliné por la narrativa. Escribo cuentos infantiles, novelas y cuentos para jóvenes y adultos, artículos y ensayos sobre mis temas favoritos: lectura, escritura, literatura.

Tuve el privilegio de ejercer la docencia en reconocidas universidades de Quito, American Junior College, Universidad de las Américas (UDLA) Y Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y de capacitar en temas administrativos, ofreciendo 53 cursos diferentes a cientos de personas en empresas e instituciones públicas por cerca de treinta y cinco años.

Durante casi seis años, dirigí la capacitación presencial y virtual de los servidores públicos, a nivel nacional, desde la Secretaría Nacional de Recursos Humanos (SENRES) y el Ministerio de Relaciones Laborales, en temas legales, de relaciones humanas, servicio al usuario y administración.

Soy una apasionada de la literatura, de la educación, de la vida.

AMO LA TERNURA DE LOS NIÑOS

Me encantan los niños. Son capaces de expresar la máxima ternura. Me siento feliz cuando me invitan a conversar con ellos, a leerles mis cuentos y a participar como jurado de los concursos infantiles de lectura, de escribir cuentos, o de representar cuentos teatralizados.

El amor por los niños se juntó a la pasión que siempre he sentido por la literatura, inclinándome a escribir para los más pequeños. Al comienzo lo hacía para satisfacer a mi hijo menor, quien ya en sus primeros años había leído todos los cuentos infantiles que vivían en casa, los que compramos para él y los que recibió como herencia de sus hermanitas mayores, y me pidió que escriba nuevos cuentos, en vista de que aquellos se sabía de memoria.

LOS JÓVENES Y LA LITERATURA

Adoro conversar de literatura con los jóvenes estudiantes, responder sus inquietudes, sus preguntas directas sobre lo que se necesita para ser un escritor, hablar sobre sus dudas y sus preferencias. Muchas veces me han dicho los chicos de secundaria que su género preferido es el terror; a las chicas les atraen más las historias de amor y las de misterio. Me siento feliz de generar su confianza, pues me hablan de tantos temas, siempre usando a la literatura como pretexto.

He visitado muchos colegios, públicos y privados, Mariana de Jesús, Rudolf Steiner, 24 de Mayo, Ortega y Gasset, Rumipamba, Spellman, Becquerel, Academia Victoria, entre otros, aceptando alegremente las invitaciones que me han realizado los profesores de literatura, directores del área de lengua y literatura y editores de mis libros. Me hace muy feliz compartir con la juventud la lectura de mis propias creaciones, las representaciones teatrales de mis cuentos y capítulos de mis novelas, sus presentaciones en concursos de oratoria, declamación y escritura. Frecuentemente participo como jurado de concursos y agradezco sus cordiales invitaciones.

Amo la bella ciudad de Quito, en donde nací y vivo. Quise rendirle homenaje escribiendo libros sobre ella, para colaborar con el desarrollo de la identidad de los jóvenes que no han tenido la fortuna de conocerla como yo. “El aguatero prodigioso y otros cuentos”, ocho cuentos que se desarrollan en distintas etapas históricas de mi ciudad, desde La Colonia hasta nuestros días. “La Torera, relato basado en una leyenda”, presenta a un personaje inolvidable que perteneció a tres generaciones de quiteños. El “Misterio en la Casa del Patio Parado”, se desarrolla en uno de los castillos del señorial barrio quiteño de La Mariscal. Lo demás es fantasía.